La música ha acompañado a la humanidad desde tiempos antiguos como una forma de expresión, encuentro y trascendencia. Dentro de la tradición cristiana, la música católica ocupa un lugar profundamente especial: no solo embellece la liturgia o acompaña la oración, sino que también se convierte en un puente espiritual capaz de tocar el corazón humano más allá de las palabras.
Cuando el amor se hace canción